Aunque resulte impropio, el tango es mucho más accesible en cualquier capital europea que en la mayoría de las provincias argentinas. Asistir a las clases de baile de los mejores maestros, participar de festivales y formar parte de un flujo constante de actividades relacionadas con el tango es mucho más viable en Berlín que en Catamarca. Desde mediados de 2009, milongueros de varias provincias argentinas unen sus esfuerzos en ETI, Encuentro Tanguero del Interior, para lograr que el tango se convierta en una manifestación federal.
Lucas Galera nació en Buenos Aires y comenzó a bailar el tango cuando aún no se había graduado de adolescente. En 2002 se instaló en Mendoza y desde entonces ha tenido una activa participación en la escena tanguera local. Hace tres años Galera se reunió con referentes del tango de varias provincias y juntos formaron ETI: "Empezamos a pensar en la posibilidad intercambiar experiencias; así surgieron estos encuentros. La idea era muy simple: un pequeño seminario, una milonga y un buen asado". Sustentado en tan nobles incentivos, ETI no ha dejado de crecer. Al primer encuentro, realizado en San Rafael, Mendoza, se acercaron un puñado de fanáticos. El grupo creció y en las siguientes convocatorias –realizadas en San Juan y Mendoza capital- se superó la centena de asistentes. Al cuarto encuentro, en San Luis, concurrieron más de cuatrocientas personas. El quinto evento se llevará a cabo en junio próximo en la ciudad de Rosario y sus organizadores esperan que la convocatoria supere holgadamente la de ediciones anteriores. En ese sentido, Galera dice que "no sólo asisten milongueros a los encuentros, también se acerca gente que no baila y viene a tomar su primera clase, a ver el show que hay en la milonga o, simplemente, a enterarse que en su ciudad hay tango."
En los últimos 15 años el tango ha experimentado un crecimiento constante y sostenido. Se han multiplicado las orquestas, los bailarines, las milongas, los festivales y los espectáculos. Este crecimiento palpable y ostensible no se circunscribe a la ciudad de Buenos Aires; el fenómeno borra fronteras y hoy puede observarse una presencia tanguera en los cinco continentes. Pujante en Capital Federal y en el exterior, este proceso de desarrollo no ha tenido la misma intensidad en el interior del país. El dato es constatable sin alejarse demasiado del escritorio: colocando en cualquier buscador de las palabras "tango+París" se obtienen más de diez millones de enlaces relacionados, colocando "tango+Tucumán" se obtienen menos de doscientos mil. Si bien en los últimos tiempos el tango ha logrado cierta difusión en las provincias argentinas, su presencia está lejos del lugar que potencialmente podría alcanzar.
A la calidez de un público que recibe al tango con avidez se suma la voluntad y el trabajo –muchas veces desinteresado- de maestros, músicos y bailarines que sueñan con un tango verdaderamente federal que pueda integrar a las provincias. "En Buenos Aires tenía una carrera, o algo parecido: estoy en el ambiente del tango desde el año 89 y antes de venir a Mendoza había formado parte de compañías importantes, con grandes músicos y bailarines, había hecho varias giras y participé en la película "Tango" de Carlos Saura... Pero en cierto momento quise ver qué pasaba afuera de Buenos Aires y, aunque tenía la alternativa de irme a Europa, me decidí por el interior".
Galera, porteño de ley, concluye: "En el interior se sabe que la papa está en Buenos Aires; lo que queremos es que Buenos Aires se acerque un poco más al interior".
FUENTE: Revista Ñ
El criterio de la cantidad de milongas por metro cuadrado o de enlaces que puedan aparecer en google para evaluar la importancia del tango en un lugar no me parece suficientemente representativo.
ResponderEliminarQue en París o en Berlín haya más milongas, festivales y bailarines famosos que en Cuyo y todo el Noroeste juntos, deja ver simplemente que la relación dinero-tango ha permitido un desarrollo intesivo del baile y de la música en estos lugares, nada más. Pensar que sólo por esta razón la escena del tango parisino tiene mayor importancia que la de la ciudad de Córdoba por ejemplo, me parece mucho.
Sin duda hay más oferta y más nivel –me consta-, pero sin embargo, creo que mostrando las cosas de esta manera se pierde de vista algo central ; un fenómeno que incluso en Buenos Aires cuesta encontrar debido a la indiscriminada explotación que se hace del tango como mercancía : el ambiente popular y humano de las milongas.
El tango en Buenos Aires y en París –que son los lugares que conzco- se parece cada vez más a un supermercado en el que vas a la góndola, elegís la marca que te gusta y pasás por caja. En el interior no es que no exista el aspecto comercial, pero tengo la impresión de que la cosa todavía guarda un rostro humano ; esa empatía de los queridos « almaceneros » de barrio que te venden suelto, que te conocen, y que no están detrás del mostrador esperando sólo que pagues para que pase el próximo cliente.
La mirada de Gigliotti, me da la impresión – ¡y me da impresión !-, reproduce ciertos valores del pensamiento dominante ; ese discurso que quiere hacernos creer que la importancia de algo está en el « desarrollo » que presenta, y que « lo mejor » se define sólo con un criterio elitista. Con la misma lógica nos hacen pensar que toda latinoamérica es una región « subdesarrolla » comparada sólo con la ciudad de Los Ángeles en Estados Unidos y que lo mejor que le puede pasar a un mendocino en la vida es tener una 4x4 y vivir en el Dalvian.
Medir el desarrollo de algo en términos de sus medios de producción, es algo bien de burgueses. Ni el tango de Mendoza, ni latinoamérica, ni la casa en la que me crié en el barrio UNIMEV tienen nada de « subdesarrollado » si para hablar de « desarrollo » tomamos en cuenta cosas más espirituales como la calidad de las relaciones humanas, la generosidad, o el valor de una persona por ser simplemente quien es y no por otra cosa…
Un abrazo
–Fede